EL SILENCIO


       La luz era amarilla y escasa, el aire casi irrespirable y los sonidos eran gemidos y palabras en susurros. Llegué solo y mi experiencia era que marcharía solo, de nuevo.
-. "¡qué mas da!, si en el fondo siempre se está solo, internado en un telón de piel-
Me asusta escuchar mis propios pasos, sentir el crepitar de las minúsculas partículas de cuarzo, bajo la suela de mis zapatos. Creo que ya no espero nada, o que, simplemente, estoy cansado...agotado de buscar, o de mirar, o de esperar.
       Aun así, sigo rompiendo el aire, atravesando membranas de densidades diferentes.




       Al marchar, descubrí tu figura recortada sobre una tela negra y desgastada, sonreiste y te hice un gesto. A partir de entonces, la oscuridad me enseñaba los perfiles de la acera y me hiciste sentir como un rio que recobra su cauce natural. A penas hablamos, a penas dije nada. Todo está dicho, todo ya ha sido amanecido, y es cierto que todo está escrito. Nos queda el silencio, aquello que yo jamás te voy a decir, y lo que no quiero oir de tus labios.
-¡No digas nada tío, nada de lo que luego no puedas responder!- aquello ya era una súplica,
-¡Silencio, silencio...silencio!

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