AH MES AMIS!!!

AH MES AMIS

Llegas corriendo al local, pisándote los bajos de los pantalones y con unas ganas tremendas de quitarte la chaqueta. El sol hace horas que se ha puesto y en la puerta no hay ni un alma, ni siquiera las típicas voces que decoran el centro de la ciudad aquellas noches cálidas. Asumes que ya han empezado y no te lo piensas dos veces. Rebuscas con tus agrietadas manos, siempre con aquellas uñas mordisqueadas por momentos de nerviosismo y tedio; llegas a tocar aquella entrada, ya arrugada que pegarás en la pared de tu dormitorio, transmitiéndole la irregularidad del gotelé . Aquella entrada representaba la confianza que habían mostrado en tí, a la que no renunciarías por nada.


Comienzas a bajar los escalones, y las vibraciones empiezan a llegarte a los oídos erizándose poco a poco los pelos escondidos tras la ropa. Y en ese momento lo ves. Contemplas a la multitud observándoles como dioses. Encima del escenario los ves. Dándolo todo, como si intentaran describir con sus cuerpos el significado de la misma pasión. No lo dudas; te acercas sin parar, paso a paso entre la gente, ganas velocidad y confianza con cada centímetro que te acerca a ellos y, sin darte cuenta estás chocándoles las manos y gritando como un loco para que a sus oídos lleguen tus ánimos. Allí, contigo, en medio de esa marea de gente que les quiere por lo que son y no por lo bien o mal que toquen, se encuentra grabándolos tu colega, aquél que lleva años dándote los momentos que colgarías en marcos de plata sobre tu pared. No puedes evitar abrazarlo y notar una inyección de ardrenalina en vena a la que llamas felicidad.

Lo que sigue es simple. El sudor empieza lavarte la cabeza y te encuentras en mitad de una sauna llena de vibraciones que acompañas con tu cuerpo, que no puede evitar calentarse a cada acorde. Aquellos chicos se movían con el motor del corazón. Te fijas en aquel que no para de saltar, aquel que saca energía hasta de las raíces del árbol más seco. Su voz la llevas hasta en tus cascos y no puedes evitar sentirte orgulloso de él. Lo admiras, no sólo por lo que hace ni por cómo lo hace, lo admiras por lo que es. Alguien que dedica esfuerzo a lo que ama. Un amigo
Un momento después y ya estás siendo hipnotizado por las manos que raspaban las cuerdas tensas y trabajadas, de aquella guitarra que tanto amaba. Le veías mientras la melena le bailaba al compás, dejando gotas de sudor con cada movimiento. Te quedas parado recordando los buenos momentos que has pasado con ese rockero que parecía crecer día a día; recuerdas vuestras frikadas afines, vuestro nihilismo compartido y los cafés de manos viejas que os tomáis para no desfallecer. AH MES AMIS!!!


Todo aquello termina demasiado rápido. Estás cansado de todo el día. Pero estás feliz. Subes y abrazas para ver si te pueden transmitir aquella pasión que les había convertido en gigantes sobre aquél minúsculo escenario que se les quedaba chico. Les das las gracias por ese oasis de diversión en medio de la monotonía del fin de semana. Se las das sin necesidad de abrir la boca. Sólo con una mirada llena de admiración. Ya no necesitas más. 

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